domingo, 22 de marzo de 2009

INCURSIONES EXTRANJERAS

Mientras el gobernador de Chile, Juan Henríquez, se encontraba al sur del Bio – Bio en campaña contra los indios se recibió de la plaza una comunicación de su gobernador, Pedro de Montoya, quien informaba que el 24 de diciembre de 1670 se habían avistados doce buques cerca de Valdivia y le solicitaba con urgencia refuerzos, víveres y munición, ya que carecía de ello. Henríquez hizo partir en el acto para Valdivia un destacamento de ciento diez soldados bajo las órdenes del sargento mayor Jorge Lorenzo de Olivar.. Como tres días más tarde recibiera un nuevo pedido de gente, de víveres y municiones, despachó para aquella plaza una compañía de sesenta caballos ligeros y un socorro de cecina, vacas, harina y algunas cuerdas para los arcabuces. Con la misma actividad envió el Gobernador emisarios que llevasen a todas partes la noticia de la presencia del enemigo en aquellas costas. y que la transmitiesen sin tardanza al virrey del Perú. Tiempo más tarde se darían cuenta de lo exagerado de los informes de Montoya.

“Después de haber hecho los dos socorros de gente y víveres a la plaza de Valdivia proseguí en admitir a todos los indios rebeldes a la obediencia de V.M. obligándoles asistiesen como buenos amigos y leales vasallos y saliesen de las montañas volviendo a sus antiguas poblaciones, como ya lo han ejecutado cerca de diez mil indios. Y aunque hay poco que esperar en su poca fe se está hoy con más cuidado que nunca porque su género de traición lo acostumbran dando la paz por asegurarse de nuestras armas y lograr su dañada intención como lo han experimentado en diferentes ocasiones. Otros gobernadores habrán representado a V.M. cuan bárbaramente viven estos indios en sus ritos y supersticiones, y el ser su natural haragán. y no tener fe ni palabra en trato alguno pues todo su conato es cómo han de lograr la traición aguardando nuestro descuido.”
(Diego Barros Arana, Historia General de Chile, Tomo 5, Capitulo XIX, pág. 100)

No hay comentarios: