viernes, 13 de marzo de 2009

OCUPACIÓN HOLANDESA 1643

En 1642 se reunió en Holanda un consejo de los Directores de la Compañía de las Indias Occidentales donde se resolvería el envió de buques a Chile para forjar relaciones amistosas con los naturales del país. En la reunión se determino que Hendrik Brouwer, uno de los directores de la Compañía, se embarca rumbo a Brasil para realizar consultas con el conde Mauricio de Nassau, para llevar a mejor puerto la expedición. Desde Texel partirían en tres buques el 6 de noviembre llegando a Pernambuco el 22 de ese mes. Desde este puerto partirían el 15 de enero de 1643 los buques Amsterdam, la almiranta con Brouwer a bordo, el Flissinger, la Concord, el Orange – Tree y el Dolphin. Llegaría a las costas de Chiloé el 30 de abril.
En mayo intentarían tomar en su poder la isla de Chiloé. El 16 de mayo atacarían por primera a los españoles y posteriormente atacarían y ocuparían Carelmapu. El 6 de junio tomaba la ciudad de Castro en su poder. El 7 de agosto de 1643, el comandante de la expedición fallecía en las costas de Chiloé a causa de una grave enfermedad. A parte del 18 de agosto le sucedería en el mando Elías Herckmanns.
Llegaría a la desembocadura del río Valdivia, después de haber incursionado en la isla de Chiloé, el 23 de agosto de 1643.

“AGOSTO 24.- A1 amanecer, levamos el ancla, con viento del S. O. Los buques Ámsterdam y Vlissingen se hallaban bastante lejos a1 S. S. O. Adelantamos con el yate y entramos en el río Valdivia, encontrándole en la desembocadura la anchura de una milla. Después de haber navegado media milla, sonda en mano, por profundidades de 20 a 4 brazas, encontrando por todas partes un buen fondo, fondeamos, no solo por efecto de la marea vaciante, contraria a nuestra derrota, sino por haberse presentado delante de nosotros tres ramificaciones del río, sin que estuviéramos seguros de cual seria la ruta más conveniente. En la tarde, continuando el río en derechura, después de haber avanzado una y media milla aguas arriba, el buque encalló, permaneciendo en esta situación toda la noche; igual cosa ocurrió a los buques Ámsterdam y Vlissingen, que vararon simultáneamente. El río se extiende hacia arriba con muchas sinuosidades por ambos lados, con cerros cubiertos por ambas bandas de árboles y hermosos declives.
(Historiadores de Chile, Nota Bibliográfica sobre el viaje de Hendrik Brouwer a Chile, pág. 190)

AGOSTO 28.-Hacia medio día fondearon frente a la ciudad de Valdivia los buques Eendracht y Dolphijn. La ciudad fue construida por los españoles y tomada más tarde y destruida por los indígenas en 1599. Fueron muertos a palos todos los españoles, exceptuando el gobernador, a quien aprisionaron e introdujeron oro fundido en la boca y en las orejas. Después hicieron de su cráneo un vaso y trompetas de los huesos de las piernas, en señal de victoria. De esta ciudad destruida se encontraron aún muchos grandes y fuertes muros; contenía cerca de 450 casas, con varias calles y caminos cruzados, y además dos mercados extensos; ha sido una hermosa población, pero hoy está arruinada, llena de árboles y de plantas silvestres, de manera que no se parece a una ciudad. Una vez
que llegamos, disparamos en cada buque seis cañonazos, en manifestación de nuestra alegría; los indios que estaban en la ribera, vinieron a bordo en gran número, sorprendidos, no menos que los anteriores, por la forma de nuestros barcos; pero eran muy inclinados a robar y codiciosos de las cosas de fierro; todo lo que veían era objeto de su deseo, y hasta la brújula la tomaron de su bitácora. Con este motivo, cuando los indígenas venían a bordo, eran menester cerrarlo todo y poner los objetos a cubierto. El resto de los hombres, cerca de 300, quedaron reunidos en la parte principal de la ciudad, donde antes había estado el mercado (hay un gran sitio abierto), armados todos a su manera, es decir, cada uno provisto de una lanza de 18 pies de largo, tanto los que montaban a caballo como los que andaban a pie. Algunos de los caciques (0 jefes) pidieron al señor Crispijnsen que todos los soldados fuesen a tierra con sus armas y en orden militar para ser en ella acogidos y saludados, manifestando que habían esperado largo tiempo su arribo y que estaban deseosos de proporcionarles todo lo necesario, tanto más cuanto que se hallaban escasos de víveres y no podían detenerse mucho tiempo, por lo que se encontraban obligados a partir. El señor Crispijnsen, después de haber conversado algún tiempo con ellos, se opuso decididamente a1 deseo de los indígenas, excusándose con que el señor general Herckmanns no había llegado aún con las otras dos naves; pero que no dudaba arribaría a más tardar en la tarde, para desembarcar juntos en la mañana siguiente, con lo cual los mencionados caciques se conformaron y regresaron a tierra. Entretanto, los indígenas que habían venido con nosotros por mar desde Carelmapu, Castro y otros puntos, desembarcaron con sus efectos. Los buques fueron amarrados con dos cables a los árboles, muy cerca de tierra, para lo cual hay mucha comodidad delante de la ciudad.”
(Historiadores de Chile, Nota bibliográfica sobre el viaje de Enrique Brouwer a Chile, pág. 191)

Remontaron el cauce del río hasta llegar a las ruinas de la ciudad, donde desembarcaron el 29 de ese mes, donde parlamentaron con los indios de la zona. Les ofrecieron asistencia para combatir a los españoles y les obsequiaron armas. El 3 de septiembre en un nuevo encuentro sellarían un acuerdo de alianza. Los holandeses auxiliarían, como arriba se menciono, a los indios en su guerra contra los españoles a cambio de establecer un fuerte en la zona.

“AGOSTO 29.-Como aún permanecían varados los buques Amsterdam y Vlissingen, sin alcanzar a Valdivia, el general Herckmanns, con otras dos compañías, se trasladó a1 yate y vino a Valdivia; fu6 inmediatamente con todos 10s soldados a tierra, donde se hallaban cerca de 70 indígenas en orden militar, cada uno con una lanza; los demás, que ascendían como a 200 de a caballo y algunos a pie, habían partido con la intención de volver poco después. En presencia de todos estos chilenos, el General dirigió a uno de sus caciques (es decir, a un valdiviano) una excelente arenga y alocución, a fin de darles a conocer el objeto que los traía y cuan fácilmente podían defenderse con las conquistas del Brasil estos lugares y transportar aquí todas las armas y mercaderías.
Además les entrego una carta credencial firmada por su alteza el Príncipe de Orange; ésta fue leída primero e interpretada después por uno de los cautivos, la cual gustó muchísimo a todos ellos. En seguida el señor Herckmanns obsequió a este cacique, en nombre del Príncipe de Orange, dos espadas y una larga lanza, por lo que él y todos los otros chilenos se le manifestaron sumamente agradecidos. Después de muchos discursos sobre la lealtad que se les había mostrado en cuanto a la ayuda contra los españoles y contra todos los otros enemigos, los nuestros se despidieron atentamente. Ellos se retiraron a1 interior hacia sus habitaciones, porque la ciudad estaba invadida, con la promesa de volver con los que habían partido ayer, tan pronto como se reuniesen los de Osorno y de Cunco, para tratar en seguida con el General sobre la alianza.
Si el rumor de que los nuestros eran enemigos de los españoles y que habían venido en socorro de los indígenas, partiendo de Castro y de Carelmapu, no se hubiese llevado a nadie para demostrar la verdad, ni tampoco quien supiera hablar el araucano y la lengua española, habría sido difícil encontrar alguno a prop6sito entre los valdivianos, porque ninguno entendía la lengua española.”
(Historiadores de Chile, Nota bibliográfica sobre el viaje de Enrique Brouwer a Chile, pág. 192)

Recibirían la visita del cacique de Mariquina, Juan Manqueante, quien se declaro un aliado de los extranjeros y contrario a los españoles.
El 16 de septiembre se enterraría el cuerpo de Brouwer en las ruinas de Valdivia, luego de realizarse un funeral con todos los honores.

“SEPTIEMBRE 16.- Los marineros fueron a tierra y se ocuparon en rozar el terreno destinado a la construcción de un fuerte. Después de medio día se dio sepultura a1 cuerpo del general Brouwer, en Valdivia, con grandes honores fúnebres, según las circunstancias. En la tarde soplo un temporal.
En virtud del acuerdo tomado el 7 del corriente, el señor Crispijnsen se despidi6 del señor general Herckmanns y de los consejeros, regresando a bordo del buque Amsterdam, para partir cuanto antes con destino a Pernambuco, quedando aquí los buques Vlissingen, Eendracht y el yate Dolphijn, con 180 marineros y tres compañías de soldados, que ascendían a 296 hombres, a1 mando de Blaeubeeck, Vosterman y Flory.”
(Historiadores de Chile, Nota bibliográfica sobre el viaje de Enrique Brouwer a Chile, pág. 199)

Herckmanns determinaría que el capitán A. Elbert Crispijsen partiese a Pernambuco para dar tan buenas noticias de la expedición.
En un principio los holandeses creyeron en la buena voluntad de los indios, pero después se dieron cuenta de los recelos a que ellos se estableciesen en la zona. Los naturales reaccionarían disminuyendo los víveres prometidos a los holandeses.
Ante la falta de víveres los holandeses, al mando de Herckmanns, abandonarían Valdivia rumbo al sur el 28 de octubre.

“OCTUBRE 13.-Tiempo lluvioso y viento norte. Fue reunido el gran consejo y acordó que, a causa de la escasez de los víveres y con motivo de que en 5 o 6 meses (y aun entonces sin seguridad) no podían esperar de los chilenos recurso alguno, aunque traían a veces 5 ó 6 animales (no más grandes que los terneros de Holanda), que eran insuficientes para tantos hombres, los buques debían apresurarse a hacerse pronto a la vela para partir con las provisiones que quedaban aún, a fin de ponerse en viaje para el Brasil.
(Historiadores de Chile, Nota bibliográfica sobre el viaje de Enrique Brouwer a Chile, pág. 206)

OCTUBRE 15.-Estando ocupados en preparar los buques, el comisario Bautista Heyns, del buque Vlissingen, vino en la tarde a bordo para tener una entrevista con el General y anunció que el prisionero español Juan de Sousa había ido ayer con él a bordo y navegado hacia la tarde en canoa por el río para ver si podían conseguir de los chilenos, por vía de cambio, algunos animales, lo que les fue rehusado, diciendo que habían recibido ordenes de sus caciques de no suministrar ya ningún animal, ni otros alimentos.
En la tarde, el General hizo reunirse en todos los buques los consejeros con el objeto de tomar resolución por separado sobre la partida, de hacer constar lo acordado antes, el día 13, y de firmar en cada buque el acta redactada, del tenor siguiente:
“Considerando lo acordado el 13 del corriente por el gran consejo, que, a causa de la presente escasez de provisiones, a d como de la insuficiente subvención de parte de los chilenos y de la aversión de estos para labrar las minas, los buques deben prepararse a dar la vela con los víveres que restan para alcanzar al Brasil, para apresurar el envío de refuerzos desde ese país, nosotros los que suscribimos, oficiales del buque. . . . . . . . hemos creído, no solamente conveniente sino muy necesario, emprender nuestro viaje a la brevedad para dicho Brasil.
Actuado a bordo del buque. . . . . . . . en Octubre 15 de 1643, fondeado en el río delante de Valdivia, y firmado, etc.
(Historiadores de Chile, Nota bibliográfica sobre el viaje de Enrique Brouwer a Chile, pág. 207)

OCTUBRE 28.-Buen tiempo con viento del N. E. El General hizo poner las señales de zarpar, leváronse las anclas y cada buque maniobró como mejor le convenía para dejar el puerto del Corral y hacerse a la mar. Después, con viento del O. S. O., nos dirigimos al N. O., enmarándonos.”
(Historiadores de Chile, Nota bibliográfica sobre el viaje de Enrique Brouwer a Chile, pág. 212)

Ante la noticia de que los holandeses se encontraban en Valdivia las autoridades virreinales encomendaron al marques de Baides, gobernador de Chile, el envió de las tropas a recuperar la ciudad y expulsar al enemigo. Pero la idea misma de esta expedición resultaba inviable ya que se debía atravesar territorio hostil antes de llegar a Valdivia.
En 1644 se envió al capitán Juan de Acevedo junto con tropa de infantería a comprobar el estado de cosas en Valdivia. Partiría desde Concepción en abril, y pudo comprobar que los holandeses se habían retirado del lugar hace unos meses. Volvió de inmediato al norte y comunico la noticia al gobernador, marques de Baides.
Tiempo después se enviaría una nueva expedición encabezada por el capitán Alonso de Mújica. A este oficial se le encomendó traer noticias mas claras de lo acontecido en el sur. Al llegar a Valdivia pudo darse cuenta de los trabajos hechos por los holandeses y desenterró el cadáver de Brouwer y lo quemo por ser hereje.