domingo, 22 de marzo de 2009

LA REBELION CUNCO 1651

En 1651, luego del regreso del gobernador de Chile a Santiago partía desde Concepción un barco, el San Jorge, con el situado para la guarnición de Valdivia. Pero este no llegaría destino ya que una tormenta lo saco de su curso y lo hizo encallar más al sur de su destino el 21 de marzo. Los naturales de la zona, los cuncos, atacarían a los sobrevivientes y capturarían a algunos.
Los gobernadores de Valdivia y Chiloé emprenderían acciones de castigo contra los cuncos. Debían reunirse en las márgenes del Bueno para combinar su acción y evitar atacar otras tribus. El capitán Ignacio Carrera Iturgoyen marcharía con su tropa desde Chiloé y tomaría contacto con los cuncos a la altura de Osorno. En esos parajes los cuncos le entregarían de buena fe a tres de los caciques que participaron en la matanza de los náufragos. Los tres fueron condenados a la pena de garrote, y sus miembros descuartizados fueron colocados en escarpias en los campos vecinos para muestra del castigo. Carrera volvería a Chiloé sin poder reunirse con el gobernador de Valdivia, Diego González Montero.
En tanto González Montero había salido desde Valdivia sin poder contar con la ayuda de tribus amigas. Esto sumado a la repentina escasez de víveres y la nula colaboración de los caciques locales lo obligaron a volver a Valdivia sin haber llegado a orillas del Bueno.
En 1655 se comenzaría a construir el castillo de San Luis de Alba en Amargos, con una batería de seis cañones.
Con las tropas distribuidas en los fuertes recién fundados el gobernador Mújica creyó haber aplacado el levantamiento de los indios de la zona, marchando después hacia Concepción.
El nuevo gobernador de la plaza, Diego González Montero, recibió noticias de que los lideres de los indios de Osorno y Calla – Calla llegaban a la plaza a ofrecer la paz de sus pueblos.