domingo, 22 de marzo de 2009

TERREMOTO DE 1737

La ciudad sufriría otro terremoto el 24 de diciembre de 1737. Un formidable terremoto de tres sacudimientos seguidos con cortos intervalos, había derribado casi en su totalidad las fortalezas y habitaciones, reduciendo a la guarnición y a sus vecinos a la más lastimosa miseria. Tratábase de mudar la población de Valdivia de su antiguo asiento, trasladándola más cerca del mar, ya en los terrenos denominados Isla de Rey en la banda sur del río, o ya en la orilla opuesta donde existía el castillo de Niebla. Don José Manso de Velasco, al mismo tiempo que quería socorrer a aquella gente, deseaba tomar una resolución sobre estos puntos, oyendo los informes de los militares más experimentados.
Recién en agosto de 1738, el gobernador Manso, tomaría una resolución sobre el traslado de Valdivia. Luego de sopesar los pro y contra decidiría que la mejor ubicación de la plaza era su antigua ubicación y en cambio mando “levantar las murallas de los castillos que defienden el puerto, y un fuerte revellín para la defensa de la plaza contra los ataques de los enemigos domésticos que no conocían el uso de las armas de fuego”
(Diego Barros Arana, Historia General de Chile, pág. 101)

“La plaza de Valdivia fue asolada el año anterior con un formidable terremoto de tres estremecimientos (24 de diciembre de 1737), tan seguidos, que casi fueron imperceptibles sus interrupciones, i de cerca de cuarto de hora de duración, con tan violentas ondulaciones que las jentes no se podían mantener a pié firme, i en muchas partes se abrió la tierra. Arranco los edificios i las obras de fortificación, tanto interiores como exteriores de la plaza, i sus castillos. El gobernador de ella propuso su traslación a la isla del Rei, o al castillo de Niebla, pero el caballero Manso, haciendo justicia a la antigüedad se persuadió de que el gran Pedro de Valdivia, su conquistador i fundador, supo establecerla en ubicación conveniente, i desaprobado el pensamiento, le mando levantar las murallas de los castillos que defienden el puerto, i un fuerte rebellin para defensa de la plaza, contra los ataques de enemigos domésticos que hasta hoi no conocen el uso de armas de fuego.”
(Vicente Carvallo, Descripción histórico geográfica del Reino de Chile, Tomo II, pág. 264)

1 comentario:

Néstor dijo...

Muy bueno su blog amigo, ojala lo haga libro así tendría mas peso, al comienzo de su historia, debería tocar el tema de los lafkenches que sin duda debieron haber sido los avistados en 1544 por Pastene y Alderete, saludos, suerte y siga escribiendo...


Néstor Ciavattini