viernes, 8 de mayo de 2009

LUCHA POR LA INDEPENDENCIA (1810 - 1820)

Luego de la instalación en Santiago de la Junta Nacional de Gobierno, el gobernador de Valdivia, Alejandro Eagar, reconocería la autoridad de la misma el 29 de octubre de 1810. Pero este reconocimiento seria tan solo temporal ya que el gobernador al darse cuenta que las autoridades de Santiago avanzaba hacia la independencia, comenzaba a ponerse predispuesto a entregar la plaza al virrey del Perú.
A partir del 21 de febrero de 1811 por medio del “Decreto de Libre Comercio con potencias extranjeras o amigas” el puerto de Valdivia “queda abierto al comercio libre de las potencias extranjeras, amigas i aliadas de la España i también de las neutrales.” Así rezaba un decreto promulgado por la Junta de Gobierno de Santiago al proclamar la libertad de comercio, decisión que afectaría a gran parte del país.
Ante la convocatoria a elección de diputados a Congreso Nacional a reunirse en Santiago, en el presidio de Valdivia donde los exaltados habían propuesto al padre Camilo Henríquez como candidato a diputado, no se hizo la elección por el empeño que en ello puso el gobernador militar Alejandro Eagar, enemigo de las ideas revolucionarias.
El 1 de marzo se llevaba a cabo la elección del representante al Congreso Nacional saliendo elegido el vicario Isidro Pineda. La elección seria anulada ya que las personas con más alta votación eran curas y el reglamento electoral prohibía su elección. El gobernador Eagar no autorizo una nueva elección quedando como suplente José María de Rosas.
En octubre se recibirían las noticias de la creación de una junta de provincial de gobierno y también las ordenes para el establecimiento de nuevas juntas en todas las ciudades de la provincia.
Ante lo anterior algunos patriotas encabezados por el párroco de Valdivia, Isidro Pineda, y el capellán del hospital, Pedro José Eleyzegui, fomentaron un cambio de gobierno.
El 1 de noviembre de 1811 se dio un golpe contra el gobierno de la Corona en Valdivia. Ese domingo se llevo a cabo la misa a la que asistió el gobernador Eagar y un batallón de veteranos encabezados por el capitán Gregorio Henríquez. A la orden del capitán Henríquez se pronunciarían en abierta rebelión. El gobernador Eagar y el sargento mayor Atero fueron tomados prisioneros al salir de la iglesia. En el cabildo, reunido al amparo de la tropa, se declaro depuesto al gobernador reemplazándolo por una Junta Provincial de Gobierno de cinco miembros, dependiente de Concepción. Fue presidida por el coronel Ventura Carvallo Goyeneche e integrada por el cura Isidro de Pineda y Arias de Molina, presbítero Pedro José Eleyzegui y Ayarza, los vecinos Vicente Gómez y Fernández de Lorca y Jaime de la Guarda y Valentín; Diego Pérez de Arce quedo de secretario. La noticia de la creación del gobierno de Valdivia llegaría a Santiago el 8 de noviembre.
José Miguel Carrera quiso aprovecharse de ciertos descontentos para provocar una revuelta que dejase a Valdivia bajo dependencia de Santiago. Para ello se puso de acuerdo con el capitán realista Pedro Asenjo para organizar un movimiento militar, proporcionándole los recursos.
Asenjo, contrario a los cambios de gobierno suscitados en Chile, regreso a Valdivia y comenzó a urdir un plan para deponer la Junta que gobernaba la plaza junto al sargento mayor Lucas Ambrosio de Molina, el capitán de infantería Julián Pinuer y el capitán comandante de artillería José Berganza.
A las dos de la madrugada del 16 de marzo de 1812 estallo la revolución. El sargento mayor Molina y el capitán Pinuer ocuparon el cuartel del Batallón Fijo y formaron un consejo de guerra presidido por el capitán José Ulloa. Allí se acordó arrestar a los miembros del gobierno de la plaza en sus casas así como al capitán Gregorio Henríquez.
Según consta en el acta del consejo de guerra ocurrió así: “Llegada que fue la luz del día se formo la tropa en la plaza i se mando tocar jenerala, e inmediatamente se hizo la señal convenida de los cañonazos, sacándose las reales banderas, todo con arreglo a las reales ordenes, en cuya respetable posición no se atrevieron los partidarios de la junta a respirar. A poco rato concurrió mucha parte del pueblo, i a su presencia se ratifico el batallón en el juramento a las reales banderas, a que acompaño el pueblo lleno de alegría a gritos: “¡¡Viva el rei Fernando VII!!” “¡¡Viva la suprema regencia española!!” “¡¡Viva el Excmo. Señor presidente de la capital don José Miguel Carrera!!” “¡¡Mueran los desleales!!”. En el mismo acto se publico al batallón i al pueblo la extinción de la junta, declarando por gobernador interino de esta plaza i su jurisdicción al señor coronel graduado de infantería Ventura Caravllo (error del escribano. El apellido es Carvallo), a quien por mayor graduación le corresponde según lo mandado por S.M. i ultima orden de la capital”.
Se disolvió la Junta Provincial y Ventura Carvallo se hacia cargo del gobierno de la plaza. Carrera se entero el 15 de mayo (aunque Barros Arana da como fecha el día 5) sin reparar que los gritos lanzados en Valdivia la ponían bajo el comando directo del Virrey del Perú.

“El 25 de Mayo de 1812 recibí en Talca el acta en que se ven los motivos por qué fue depuesta la junta de Valdivia por la tropa. Se componía ésta de los patriotas don Isidro Pineda, Presb. Dr. Don Pedro José Eleísegui; del coronel don Ventura Carvallo, presidente, don Vicente Gómez i don Jaime de la Guarda. Véase el acta i manifiesto de la junta de guerra que se creó en la revolución, señalados con los N° 9 i 10; los oficios de la misma junta de guerra a mí, mi contestación i la contestación del Gobierno, señalados con el N° 10.
Apenas llegué a Santiago, se publicó el decreto del Gobierno, fecha 6 de Junio, N° 11”
(Colección de Historiadores y documentos relativos a la Independencia de Chile, Diario Militar de José Miguel Carrera, pág. 57, 1900)

Aun así envía comunicaciones a la ciudad de Valdivia recordándoles que Chile se encuentra regido por una junta. “Este es el sistema del reino que deseamos abrace la fuerte plaza de Valdivia. Nos son constantes su adhesión a la capital, su decisión por la buena causa, i la oposición constante i firme a las insinuaciones por armarla contra sus hermanos , i no podemos dudar de la jenerosa condición de sus habitantes que acaben una obra que empezaron tan dignamente i a costas de tamaños riesgos”.
(Oficio de José Miguel Carrera al gobernador y tropa de Valdivia fechado en Talca el 5 de marzo de 1812 y publicado en la Aurora de Chile el 2 de julio).

El 26 de junio la Junta de Guerra, formada al disolver la Junta Provincial de Gobierno, acuerda separarse de la autoridad del gobierno de Chile y reconocer al del Perú. “Llegó de Valdivia la fragata Nueva Limeña, que llevó el situado. Se le pidió a la junta de guerra que viniese a la capital. A Berganza, que había sido aclamado comandante jeneral de Artillería, se le pidió que mandase algunos cañones, fusiles, pistolas, etc., etc., etc.; para hacerlos así menos fuertes en sus tentativas contra el sistema, cuya idea le conocíamos. El resultado de este paso se ve en el acta en que acordaron separarse del Gobierno de Chile, i reconocer el del Virrey de Lima; véase el N° 13. Este acontecimiento redoblo la vigilancia del Gobierno en aprontar su armamento, y en acordar el modo más pronto para reducir a los infames de Valdivia. Se acordó que cuanto antes marchase a Concepción a organizar y aumentar la fuerza para tomar Valdivia y reducirla a la obediencia.”
(Colección de Historiadores y Documentos relativos a la Independencia de Chile, Diario Militar de José Miguel Carrera, pág. 59, 1900)

A pesar de estos comunicados la Junta de Santiago miraba con recelo los cambios ocurridos en la plaza y presidio de Valdivia. Desde un principio veían esos hechos como un peligro inminente para el afianzamiento de las instituciones.