viernes, 8 de mayo de 2009

OTROS HECHOS Y SUCESOS

El 25 de abril de 1770 el gobernador interino de Valdivia, teniente coronel John Garland, comunicaba al Virrey del Perú las inquietudes de los indios de esa comarca y las diligencias que había hecho para descubrir sus planes y mantener la tranquilidad.
En 1771 es fundada por los franciscanos la misión de Arique, junto al río Calle – Calle. Esta se extendería a lo largo de los ríos San Pedro y Quinchilca.
En 1774 el gobernador Espinoza Dávalos ordenaría la construcción de dos torreones de cal y ladrillo. Estos torreones, el de Barro y de los Canelos, servirían de defensa contra los indios sublevados.
El 12 de octubre, en tanto, a través de un bando publicado en Mancera, se promulgaban las condiciones en las cuales se ordenaría el “rescate” de los naturales. En ella se ordenaba “que en cumplimiento inviolable y observancia de las leyes expresadas se traten y contraten con los indios como vasallos libres de un mismo Príncipe, como próximos, en quienes se siembra la semilla del Evangelio para hacerlos fruto de la Iglesia y como hermanos a quienes el trato fraternal y caritativo los reduce a nuestra religión por medio de la civilidad y agrado; y en inteligencia de tales, siempre que algún conchavador, u otra persona adquiera algún Indio u India, Cholo o Chola que sacasen de la tierra de los bárbaros, no tienen facultad, en cumplimiento de las leyes, ni en conciencia, para hacer comercio de ellos, revenderlos y constituirlos esclavos, como ni menos los que los compran recibirlos y tenerlos por tales, pues se les tolera el servicio personal de estos indios que sacan de la gentilidad y libertan de la vida, con dos pretextos, que han de ser fundamentales motivos de este permiso: el primero, el que, no siendo rapto, sea acto voluntario de los adultos por si, y de los párvulos, por sus padres y parientes, el sacarlos de sus domicilios, y terrenos; y el segundo, el fervoroso celo y caridad cristiana de libertarlos de la muerte temporal o de la eterna, sacándolos de la gentilidad y trayéndolos entre los cristianos para que se instruyan en nuestra Fe y Religión. Este principal motivo les da acción de adquirir el servicio personal de los indios, con el nombre de obligación, por diez años, siempre que concurran las circunstancias de haberlos liberado de la vida que habían precisamente de perder y escaparon mediante las pagas que por ellos dieron”.
(Gabriel Guarda O. S. B., El servicio de las ciudades de Valdivia y Osorno 1770 – 1820, Revista de Historia N° 15, 1980, Págs. 67 – 95, Instituto de Historia)

El 18 de octubre de ese año se publica un Bando sobre el trato fraternal y caritativo de los indios por medio de la religión; se fundan siete misiones para su asistencia.
Espinoza Dávalos lograría reunir por primera vez en la ciudad a los 12 caciques de la región encabezados por Antillanca (gobernador de Quinchilca).
Preside el gobernador, el 26 de julio de 1777, en el Hospicio Real de San Francisco un parlamento junto a los cinco caciques de las reducciones de Osorno.
A raíz de la búsqueda de la ciudad de los Cesares los españoles promovieron una expedición en 1777 encabezada por el Comisario de Naciones, Ignacio Pinuer. Pero esta fue detenida en las márgenes del río Bueno, donde encontraron la resistencia de los indígenas locales. Pinuer seria reemplazado por Lucas de Molina. A la espera de este tomaba el mando interinamente el teniente Ventura Carvallo.
El 25 de octubre de 1777 el teniente de indios Bernardo Montesinos celebraba Parlamento en Los Llanos de Valdivia con los lonkos Aulañir, Huaiquiñir, Pailaleguir, Neiguir, Huaiquipan, Ngueril, Taño, Ancamil, Guanican, Catrilef y otros muchos mas acompañados de 1.416 konas. Mientras que el mismo día el capitán de amigos Francisco Aburto realizaba un similar Parlamento en la margen sur del río Bueno (Caguiñgue) con los lonkos Neiguir, Paillallao, Queupul, Cheuqueguir, Pueichaguir, Tangollanca, Leficura, Llancal, Manquemilla, Lefian, Tripayante, Antelican, Neico, Caniulef, Huaiquipangui y otros muchos con unos 300 konas. En tanto que los lonkos de los Llanos de Valdivia se comprometían a quedarse “todos quedos sin alteración alguna contra nosotros”, aquellos de Río Bueno manifestaban que “habían dado su corazón al español pues así lo habían prometido a V. S. y que no tenían dos corazones para retractarse de lo que habían ofrecido”. Luego de estos parlamentos los españoles cruzaron el río Bueno el 28 de octubre.
Mientras esto sucedía los misioneros se pusieron de acuerdo con los caciques locales para fundar una misión. El 3 de enero de 1778 se fundaba la misión de San Pablo de Río Bueno, construyéndose un fuerte para resguardar a la tropa y los misioneros.
En mayo se realiza la entrega formal de los terrenos por parte del comandante José Callejas a los misioneros.El 26 de mayo de 1779 el gobernador Pedro Gregorio Echenique preside la restitución de Valdivia en su antiguo emplazamiento. Según palabras del gobernador “se debía atender la Real determinación, por ser subrepticia las traslación y tan en contra del servicio de ambas majestades…”