viernes, 8 de mayo de 2009

TERREMOTO DEL 7 DE NOVIEMBRE DE 1837

Este terremoto, acaecido el 7 de noviembre de 1837, acarrearía muchos estragos a Valdivia, Osorno y Ancud. Isidro Vergara, intendente de Valdivia, informaba que el sismo ocurría a las 8:05 de la mañana, con una fuerza tan grande que las personas casi no podían tenerse en pie, las estructuras solo recibirían daños.

“El gran terremoto que ha experimentado en este pueblo en la mañana de este día, se puede asegurar que sea el mayor de los hasta aquí acontecidos ya que con dificultad podía un hombre sostenerse en pié. Las dos únicas iglesias que había en este pueblo, y todos los edificios fiscales se han arruinado completamente; y si no les han cabido igual suerte a las demás casas de esta población ha contribuido sin duda la circunstancia de ser ellas de madera (...) al saber que no ha perecido una sola persona.”
(Comunicado del Intendente de Valdivia, Isidro Vergara al Intendente de Concepción, Manuel Bulnes. Fechado el mismo día del sismo.)

En mayo de 1838 se abre en el convento franciscano, por orden del Prefecto Padre Manuel Unzurrunzaga, una escuela de primeras letras, con el Padre Ignacio García como preceptor, para niños indígenas.
La ciudad sufriría un incendio el 2 de febrero de 1840. Este destruye la Intendencia, se consumió el Archivo Publico con los documentos salvados de otras catástrofes y de los saqueos de 1820.
El 20 de abril de 1843 se firmaba el contrato de permuta entre don Diego Cadagán, Procurador de la Ilustre Municipalidad de La Unión, y don Juan Álvarez, en que éste entrega 55 a 60 cuadras cuadradas ubicadas entre los ríos Llollelhue y Radimadi, a cambio de 213 cuadras de la Pampa Negrón (Los Llanos) ubicados en la junta de los ríos Bueno y Traiguén.

1 comentario:

Borneck dijo...

- 1837, 7 de Noviembre – Terremoto, se menciona la destrucción total de los edificios públicos (Según el Intendente Vergara cayeron la Iglesia Mayor, San Francisco, Casa de Gobierno, el Hospital Real, 2 casas de piedra de particulares y 5 de madera). Omar Busch Portales lo llama “el terremoto de los 40 días y 40 noches”, menciona además destrucción de las fortalezas. Por tradición oral también nos llega que en corral por lo menos llegaron 3 olas y una poesía popular sobre el maremoto; “El terremoto de 1837, Emperatriz de los cielos, Madre de Dios soberana, Madre de Jesucristo, Madre llena de gracia, Un martes en la mañana, día siete de noviembre, a las siete de la mañana, hubieron siete mareas, en el año treinta y siete...”. El relato de Isidro Vergara dice así; “Valdivia, Nov. 7, de 1837. El gran terremoto que ha experimentado este pueblo en la mañana de este día, sin tocar los limites de la exageración, se puede asegurar sea el mayor de los hasta aquí acontecidos. Dió principio a las 8 y 5 minutos; y termino a la 8 y cuarto: advirtiendo que el movimiento de la tierra en este espacio de tiempo fue tan extraordinario que con dificultad podía un hombre sostenerse en pie. Continuo enseguida hasta las 9 y media con interrupción solo de momentos, y desde esa hora hasta las 12 y tres cuartos que son actualmente se experimentan los mismos movimientos, aunque no con igual fuerza. Las dos únicas iglesias que había en este pueblo, y todos los edificios fiscales, se han arruinado completamente, y si no les ha caído igual suerte a las demás casas de esta población ha contribuido sin dudas la circunstancia de ser ellas de madera, aunque por lo general han sufrido grande detrimento”. (Extracted from the ‘Araucano’ of Chile, Dec. 8, 1837). Por estudios geológicos se sabe que se produjeron cambios de nivel en los terrenos de la zona respecto al mar, igual que en 1960, y un tsunami que tuvo en Hawai unos 6 metros de altura.